ÁLVARO SANTIAGO SEGUNDA QUIMERA Salas 6 y 7
VOLUMEN Y CADENCIA
El trabajo de un artista es invariablemente un asomo a sí mismo; pero, cuando este artista además logra comunicar, es fácil imaginar que la composición de los elementos, acompañantes de su cotidiana intimidad, sea idéntica a la de su obra. Los objetos que plasma son extraídos de su escenografía familiar, pero también de la mitología plástica que ha diseñado cuidadosamente a lo largo de los años.
En la paleta de Álvaro Santiago, se puede entrever su origen oaxaqueño porque están irremediablemente presentes los colores de su tierra, de las hojas cuando están secas y cuando no, de los ánimos cuando están verdes y cuando no. Sin embargo, a pesar de esa característica de arraigo, él es poseedor de una iconografía personal fuera de los estándares de la llamada escuela oaxaqueña de pintura. Este rasgo afortunado lo ha forjado a partir de una clara observación de sus propios deseos de encontrar una voz estética que lo complazca y del hambre de ver, de conocer, de descubrirse, sin temor al hallazgo.
Julen Ladrón de Guevara

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