Enrique Echeverría transitó paulatinamente del realismo a la abstracción y desarrolló una reconocida maestría colorística por su cuidadosa y persistente forma de trabajar la luz, planos, empastes, ritmos y la vibración de la materia pictórica.
A inicios de los 70 ya había participado en diversas exposiciones individuales y colectivas en México, Estados Unidos, Sudamérica y Europa. También impartía clases de arte en la UNAM.
Echeverría fallece a los 49 años el 25 de noviembre de 1972.

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